Iris Tió ya puede decir que es campeona de Europa de natación sincronizada, la primera española en lograrlo en la historia. La nadadora del CN Sabadell se ha impuesto este martes en la final de solo técnico disputada en el Centro Acuático Olímpico de Saint-Denis con 263,6250 puntos, dejando fuera del oro a la bielorrusa Vasilina Khandoshka, que competía bajo bandera neutral, por apenas 0,2433 puntos. Pocas finales continentales se recuerdan tan ajustadas. Para la española fue la cuarta medalla individual en el campeonato, además de este oro, dos platas y un bronce.
El lunes, Khandoshka había sido quien se colgó el oro en el solo libre, con Tió conformándose entonces con el último lugar del podio. Pero esta vez los papeles se invirtieron. El podio lo completó la alemana Klara Bleyer, con 258,0400 puntos.
El resultado tuvo su mérito si se mira la letra pequeña de las puntuaciones. Khandoshka salió del agua con la tarjeta de dificultad más alta de la final, y durante buena parte de la prueba dio la sensación de que esa apuesta iba a bastarle para el oro. Pero en la nota de elementos técnicos, Tió firmó un notable 149,4250 frente a los 153,4317 de la bielorrusa, y sobre todo en el apartado de impresión artística, donde el jurado valora la ejecución, la musicalidad y la interpretación de la rutina, la española sacó una diferencia de más de cuatro puntos: 114,2000 frente a 109,9500. Esa distancia fue la que necesitaba para dar la vuelta al marcador. “Estoy súper contenta, lo he podido disfrutar muchísimo y he estado muy concentrada en los elementos técnicos. Esta noche no he dormido muy bien, pero al final es confiar en el entrenamiento e ir a tope”, resumió Tió. Un oro individual después de las platas en dúo mixto libre y dúo libre, y el bronce en el propio solo libre, en los pasados días.
La jornada le iba a deparar otra sorpresa a Tió, que en la disciplina por equipos contribuyó para dar otra alegría a España. La catalana volvió a subirse al podio, esta vez una plata. En la final técnica por equipos, el combinado nacional firmó un segundo lugar con 296,4299 puntos y la mejor nota de impresión artística de toda la final, 123,2000. Solo el equipo de atletas neutrales, con 303,2467 puntos, se quedó por delante, apoyado en una dificultad muy superior y en la mejor puntuación de elementos técnicos, 186,1717, trece puntos más que España en ese apartado. Italia, con 284,6725, completó el podio, por delante de Francia y Ucrania.
Esa diferencia de dificultad no es casual. Es la clave para entender lo que lleva un año construyéndose en el seno de la selección española. La rutina con la que España ha competido este Europeo, HOPE, sobre una base de rap, nació con una ambición que iba más allá de la medalla: proponer otra forma de nadar, con menos apneas, menos figuras repetidas hasta la extenuación y más riesgo en lo artístico. Un ejercicio pensado a contracorriente de lo que domina hoy la disciplina, y que ya dio la primera pista de su potencial en la Copa del Mundo de Pontevedra, en mayo, donde se estrenó con un oro.
Esa apuesta tiene nombre y apellido: Andrea Fuentes, exnadadora y ya histórica entrenadora catalana, que asumió el mando del proyecto tras los Juegos de París 2024, con la idea de renovar por completo el estilo de un equipo que necesitaba encontrar una identidad propia de cara al ciclo olímpico que terminará en Los Ángeles 2028. “Para el técnico hemos apostado por ir a contracorriente. Le dije un día al equipo: cuando todo el mundo va hacia un lado, hay que ser valiente y tirar para otro, porque si no, el deporte no avanza”, explicaba la propia Fuentes en aquella cita de mayo. Un año después, con dos medallas más en el casillero, esa apuesta empieza a dar sus frutos.
